Hoy, quiero compartir con ustedes una visión profundamente personal sobre la necesidad de una arquitectura inclusiva, basada no solo en números y normas, sino en nuestras historias, en nuestras vidas.
La Realidad de Vivir con una Discapacidad
Ser usuario de silla de ruedas puede ser una condición permanente, provisional o una situación que algún día puede ocurrirle a cualquiera de nosotros. Yo vivo esa realidad todos los días. Pero las limitaciones no se limitan solo a la movilidad. La discapacidad visual, las enfermedades degenerativas y otras condiciones pueden cambiar drásticamente la forma en que interactuamos con el mundo que nos rodea.
Como usuaria de silla de ruedas y activista, comunicadora, recibo muchos relatos de personas enfrentando desafíos que, para muchos, pueden parecer inimaginables. Escaleras sin rampas, puertas demasiado estrechas para pasar con nuestras sillas, baños inaccesibles… cada mínimo obstáculo se transforma en una batalla diaria. Y es por eso que la accesibilidad debe ser una prioridad, no una opción.
La Fuerza del Paisajismo Inclusivo
Algo que me toca profundamente es cómo un proyecto paisajístico puede transformar nuestra relación con el espacio. El paisajismo no se trata solo de hacer espacios bonitos, sino de hacerlos vivos y accesibles. Caminos accesibles para usuarios de silla de ruedas, senderos táctiles para personas con discapacidad visual y áreas de ocio adaptadas son solo algunas de las soluciones que podemos y debemos implementar.
Muchas veces me pregunto: ¿cómo podemos garantizar que todas las personas, independientemente de sus limitaciones, se sientan bienvenidas e incluidas en cada espacio que diseñamos? La respuesta siempre me lleva a la necesidad de una empatía profunda y de un compromiso real con la inclusión.
Inclusión en Proyectos de Alto Nivel y Lujo
Existe una suposición errónea de que la accesibilidad es un asunto solo para soluciones de bajo costo. Sin embargo, creo que en los proyectos de alto nivel y lujo reside una gran oportunidad para hacer la diferencia. Cuando los espacios lujosos también son inclusivos, enviamos un mensaje poderoso: la inclusión es un lujo que todos merecen.
Las innovaciones tecnológicas, como sistemas de automatización que sirven a las necesidades de personas con discapacidad visual, ascensores sin barreras y diseños de interiores adaptados, pueden incorporarse sin sacrificar la estética ni la comodidad. Más que una responsabilidad, es una forma de redefinir lo que significa vivir bien.
Un Llamado a la Acción
Me gustaría invitar a cada uno de ustedes a reflexionar sobre la accesibilidad y el bienestar en nuestras ciudades y espacios. Piensen en las barreras que existen y en cuánto sería transformador eliminarlas. Para quienes viven con una discapacidad, cada ajuste, cada rampa, cada puerta más ancha marca una diferencia incalculable.
Como embajadora y usuaria de silla de ruedas, mi misión es abrir los ojos de todos frente a estas necesidades e inspirar cambios reales. Creo que, juntos, podemos construir un mundo más justo y accesible para todos. Un mundo en el que cada persona, independientemente de sus limitaciones, se sienta valorada e incluida.
Conclusión
Mi trayectoria personal como usuaria de silla de ruedas y mi papel como embajadora me han dado un propósito claro: luchar por una arquitectura más inclusiva y humana. La accesibilidad no es solo una cuestión técnica, sino una cuestión de derechos humanos y de dignidad.
Espero que al compartir mi visión y mi experiencia, pueda inspirar a otros a unirse a esta causa tan vital. Créanme, el cambio es posible y comienza con cada uno de nosotros.
Con afecto y esperanza,
Caroline

