Hay quien jura que la elegancia es una forma de vestir, hay quien dice que se trata de gestos delicados, también están quienes opinan que es sofisticación lingüística. La verdad es que se habla mucho sobre el tema, lo cual, personalmente, me parece excelente. Pero me gustaría invitarlos a reflexionar sobre este asunto.
La etimología de la palabra proviene del latín “eligere”, que significa escoger, seleccionar. Si la raíz de la palabra nos lleva a la idea de una elección criteriosa, entonces encuadrar esta palabra sólo en la idea de esmero al vestir sería disminuir, y mucho, su verdadera amplitud de significados.
Nunca olvidaré cuando, en una de mis mentorías semanales con el profesor Jair Marcatti, hablábamos sobre el tema y él dijo que se trata de una forma de pensar; una manera de mirar el mundo y elegir la mejor forma de interpretarlo y responder a él. Saber conducir una situación y situarse a la altura que cada ocasión nos invita.
Él decía: – “Lectura del ambiente, Ana.” Él, como siempre, ¡tenía toda la razón! ¡Tenía todo el sentido! En ese momento todo encajó. Nuestra capacidad de elección, sí, ¡ella misma! En las pequeñas, medianas y grandes situaciones que la vida nos presenta. Siempre serán nuestras elecciones las que nos llevarán al éxito o al fracaso, a la cortesía o a la barbarie, a la elegancia o a la manera rudimentaria y grosera, y así sucesivamente.
Si somos capaces de controlar y elegir nuestros pensamientos, todo lo demás será una consecuencia de ello. La elección de las palabras más adecuadas para expresar con mayor claridad lo que se desea decir, los gestos más apropiados, la vestimenta idónea para cada ocasión, el comportamiento correspondiente… Pero esas elecciones son fruto de todo aquello que tenemos y acabamos usando como referencias. Por lo tanto, todo y todos los que nos rodean nos ayudan a generar nuestras experiencias y repertorios.
Lo importante de ser consciente de esto es que, a partir del momento en que este conocimiento está presente, difícilmente tomarás cualquier decisión sin que, en algún momento, pase por tu mente la pregunta: ¿esta elección me acercará o me alejará de la persona que busco ser?
Y es en ese momento cuando cada detalle empieza a contar, la música que eliges escuchar, los libros, las películas, las series, los amigos, los lugares que frecuentas, el tipo de temas, las personas que admiras y el porqué las admiras (¿qué te lleva a sentir tal emoción respecto a ellas?). Tener conciencia de esto te dará pistas interesantes sobre ti mismo. Este es un ejercicio de autoconocimiento muy curioso. Y sí, el conjunto de todo esto hará que seas una persona elegante o no. Todo dependerá de cuán criterioso optes por ser en tus elecciones de vida.

